Desde que su mujer sufrió quemaduras en todo el cuerpo a raíz de un
accidente de coche, el doctor Robert Ledgard, eminente cirujano
plástico, ha dedicado años de estudio y experimentación a la elaboración
de una nueva piel con la que hubiera podido salvarla; se trata de una
piel sensible a las caricias, pero que funciona como una auténtica
coraza contra toda clase de agresiones, tanto externas como internas.
Para poner en práctica este hallazgo revolucionario es preciso carecer
de escrúpulos, y Ledgard no los tiene. Pero, además, necesita una cobaya
humana y un cómplice. Marilia, la mujer que lo cuidó desde niño, es de
una fidelidad perruna: nunca le fallará. El problema será encontrar la
cobaya humana.

