18 años después de desaparecer sin dejar rastro, Cornelius Rawlings
vuelve a la granja de su familia. Sus padres fallecieron tiempo atrás,
pero los hermanos de Cornelius siguen viviendo al margen de la
civilización en este pedazo de tierra abandonado. Ezra está obsesionado
con la limpieza y Jesucristo. Amos es un artista autodidacta cuyos
fetiches son el deporte y Satanás. A pesar de estar en casa, Cornelius
sigue distante. Mientras desafía a desconocidos a competencias
deportivas, pasa los días bebiendo enfurruñado. Hasta que un día,
reaparecen los demonios deportivos familiares de la época de la
secundaria, bajo la forma de un plomero y una chica linda. Sólo un
misterioso vagabundo puede redimir sus almas... con un penal a favor en
tiempo de descuento. El triplemente talentoso actor/guionista/director
(además de perturbadoramente buen deportista) Michael Tully crea un
universo semi-salvaje a apenas dos pasos del nuestro, con personajes en
el límite de la salud mental perfectamente reconocibles. Suerte de
epopeya deforme, Septien dispara risas inoportunas y es realista cuando
debería ser psicótica.

